Mi perro tiene miedo a los petardos: qué hacer

Escena nocturna atmosférica sobre Mi perro tiene miedo a los petardos: qué hacer

Si tu perro tiembla, jadea o se esconde en cuanto empiezan los petardos, lo que más ayuda esta noche es un sonido de fondo que ya lleve un rato sonando antes del primer estruendo, no que arranque con él. Si no tienes ningún aparato en casa, Slo reproduce ruido marrón gratis en el navegador, con un temporizador que aguanta toda la noche. El resto es preparar la casa a tiempo, saber qué hacer mientras dura el ruido y reconocer cuándo el miedo pide algo más que paciencia.

Antes de que anochezca

El miedo a los petardos es de lo más común: según los veterinarios de Cataluña, hasta la mitad de los perros y gatos lo sufre. Saca a pasear a tu perro y dale de comer con luz de día, antes de que empiece cualquier ruido. Cierra puertas, ventanas, la gatera y las cancelas del jardín: un perro asustado puede saltar una valla que otros días ni mira, así que aprovecha para comprobar que lleva la chapa puesta y que los datos del microchip están al día.

Prepara también el rincón donde ya se siente seguro, una jaula cubierta o el hueco bajo una mesa, con su manta de siempre y las persianas bajadas. Pon el sonido de fondo horas antes de que empiece el espectáculo, no cuando oigas el primer petardo: si ya lleva un rato sonando, forma parte de cómo suena la casa esa tarde y no se convierte en otra señal de alarma. El ruido marrón funciona bien para esto porque concentra su energía en los graves, la misma frecuencia en la que llega a casa el retumbo de un espectáculo lejano. Súbelo poco a poco hasta un volumen que se oiga con normalidad desde la puerta, sin que suene como un sobresalto más.

Si no tienes ningún aparato en casa, el navegador sirve igual: dale al play, pon el temporizador y déjalo sonar toda la tarde.

Mientras duran los petardos

Quédate cerca de tu perro y actúa con normalidad. Si se acerca él solo buscando contacto, acariciarlo está bien; si prefiere quedarse escondido, déjalo ahí y no lo saques a la fuerza para que “se acostumbre”. Ofrécele algo de comer, un hueso para roer o un rato de juego si le apetece: ayuda más que forzar la situación. El sonido de fondo suaviza el retumbo que llega de lejos, pero no tapa el estallido de un petardo cercano, que puede llegar a entre 140 y 150 decibelios según los veterinarios de Málaga, ni la vibración que sube por el suelo, así que no esperes que el ruido lo arregle todo.

Cuándo el miedo es más que miedo

Si tu perro tiembla, jadea, babea, no deja de buscar dónde esconderse o intenta escapar por una ventana o una valla, esas señales van más allá de un susto puntual, según los veterinarios especializados en comportamiento animal. Habla con tu veterinario al día siguiente; puede derivarte a un especialista en comportamiento o valorar un tratamiento.

Antes de la próxima vez

El miedo a los petardos se puede trabajar, pero no en una tarde. Un programa de desensibilización, con grabaciones de petardos a volumen creciente, lleva semanas y a veces meses antes de notarse (los veterinarios especializados en comportamiento animal hablan de un mínimo de 6 a 8 semanas), así que conviene empezar en temporada baja con tu veterinario, no la semana antes de las fiestas.

La medicación también es una decisión del veterinario, y hay que pedirla con tiempo: no se puede recetar ni ajustar la noche misma del espectáculo. En una encuesta grande a dueños de perros, unos 7 de cada 10 que habían usado medicación recetada por el veterinario dijo que ayudó. En España las fechas se repiten cada año: Nochevieja, las Fallas de Valencia en marzo, la noche de San Juan en junio y las fiestas patronales de cada pueblo en verano. En México, el 15 de septiembre, las posadas, la Navidad y el Año Nuevo concentran la mayoría de los cohetes del año, con el mismo patrón en buena parte de Latinoamérica. Márcalas en el calendario con una semana de margen, no la misma tarde: el plan de arriba solo funciona si empieza antes de que llegue el ruido. Y si el miedo empeora año tras año aunque cierres persianas y prepares el escondite, la solución no es subir el volumen, es esa cita con el veterinario.

Los gatos también se asustan

Un gato asustado es más difícil de notar porque se esconde en vez de temblar o jadear. Mantenlo dentro de casa después de anochecer, con la gatera cerrada, y ten listo el escondite que ya prefiere (en alto o dentro de una caja) para que llegue a él sin obstáculos. Música suave o la tele de fondo ayudan igual que con el perro, y vale la misma regla: no lo saques a la fuerza, deja que salga solo cuando se calme.

Preguntas frecuentes

¿Cómo calmo a mi perro durante los petardos?

Quédate cerca y actúa con normalidad; tu tono de voz le dice más que cualquier otra cosa. Si se acerca solo a buscarte, acariciarlo no tiene nada de malo. Ofrécele algo de comer, un hueso para roer o un rato de juego si le apetece, y si prefiere quedarse escondido, déjalo ahí.

¿Qué ruido tapa mejor los petardos?

El ruido marrón. El estallido de un petardo cercano no lo tapa ningún altavoz, pero el retumbo de fondo de un espectáculo lejano llega a casa convertido casi en graves, y el ruido marrón concentra su energía justo en ese registro.

¿Cuándo el miedo a los petardos es en realidad una fobia?

Cuando tu perro tiembla, jadea, babea, no deja de buscar dónde esconderse o intenta escapar por una ventana o una valla. Son señales que van más allá del sobresalto normal, y conviene hablarlo con el veterinario: puede valorar un plan de desensibilización o medicación.

¿Los gatos también se asustan con los petardos?

Sí, aunque lo muestran distinto: se esconden en vez de temblar o jadear, así que es más fácil no darse cuenta. Mantenlo dentro de casa después de anochecer, con la gatera cerrada, y déjale a mano el escondite que ya prefiere.

Fuentes

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Filip Kowalski desarrolla Slo y escribe sobre sonido, sueño y concentración.